La niña tenía sólo 13 cuando niñas de su misma edad, la engañaron y la llevaron hasta una casa abandonada.

Una desconsolada madre habla sobre la dramática realidad que provocó que su hija de tan sólo 15 años, tomara la decisión de suicidarse a principios de este año.

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Tras ser víctima de un horrible bullying que la llevó a ser violada en grupo en una casa abandonada, Cassidy Trevan no soportó la humillación pública a la que fue sometida por tanto tiempo por niñas de su misma edad.

Durante los últimos años en su escuela, niñas de su edad le dejaban cáscaras de banana a la entrada de su casa y abusaban de ella a través de ella en redes sociales, exponiéndolo ante niños de todas las edades, quienes no tenían piedad en burlarse de ella. Las burlas se produjeron de forma tan excesiva que Cassidy tuvo que abandonar la escuela este mismo año, pero finalmente volvió un par de semanas después, en donde las niñas involucradas fueron forzadas a pedirle disculpas.

Posteriormente, ellas la invitaron a unirse al grupo de amigas, sin antes comentarle que el fin de semana irían a un festival de música, por lo que debería ir. Intentando retomar su vida, Cassidy accedió a la petición y las esperó el sábado a la hora que acordaron. Pero en lugar de ir a un festival de música, las dos chicas que inicialmente la invitaron, la llevaron hasta una casa abandonada en donde dos hombres mayores y desconocidos aguardaban por ella.

Mientras que las niñas se sentaron a esperar que el cometido se realizara, los dos sujetos la tomaron y la violaron en repetidas ocasiones e incluso, con un reloj tomaban el tiempo con el que cada uno estaba con ella.

Según consignó su madre a “9 News”, Cassidy nunca quiso hacer pública la horrible situación que atravesó a sus 13 años por miedo a represalias por parte de sus victimarios. A través de Facebook y en una desconsolada declaración, su madre expresó que durante los últimos dos años, sus energías apuntaron a mantener con vida a Cassy.

“Cass sólo tenía 13 años en ese entonces, y aún cuando pasé los últimos dos años haciendo todo lo humanamente posible por mantenerla con vida, ella nunca pudo superarlo. Aún cuando nos mudamos, ella nunca pudo regresar a la escuela nuevamente, nunca pudo rodearse de gente. Sólo bastaba un viaje rápido a una tienda, y ella terminaba desesperadamente llorando o teniendo ataques de pánico”.

“Ustedes saben quien soy, yo sé quienes son ustedes, y la policía también lo sabe. Espero que lo hicieron los persiga por el resto de sus vidas, y si es que un día, si tienen la suficiente suerte para tener un hijo propio, recuerden lo que le hicieron a mi precioso bebé, y que imaginen cómo se sentirían que alguien les hiciera eso a sus hijos”.

“Ustedes saben quien soy, yo sé quienes son ustedes, y la policía también lo sabe. Espero que lo hicieron los persiga por el resto de sus vidas, y si es que un día, si tienen la suficiente suerte para tener un hijo propio, recuerden lo que le hicieron a mi precioso bebé, y que imaginen cómo se sentirían que alguien les hiciera eso a sus hijos”.

Pero una de las cosas más estremecedoras y chocantes es que la propia Cassidy, publicó que había muerto el 13 de diciembre de 2015, día en que sufrió el brutal ataque que resultó en su deceso.



El desconsolador relato de la devastada madre nos llama a crear consciencia sobre las severas consecuencias que puede traer el bullying, ya que solemos tomar este tema sin mucha seriedad, señalando que “así son los niños” y que con el tiempo, lograrán entender que lo hicieron, no fue algo correcto de hacer. Pero lo cierto es que hay ciertas situaciones que no pueden ser revertidas, hay ciertos hechos que sobrepasan todos los límites de una persona para soportar el dolor.

Este fue el caso de Cassidy, quien a pesar de que intentó con todas sus fuerzas sobrevivir a las secuelas que dejó el ataque, no quiso seguir viviendo una vida llena de recuerdos que la atormentaban.

“Cass era mi mundo, ella aún lo es. Pero ahora no tengo nada, y aún estoy intentando encontrar una razón para no ir con ella. Ustedes no sólo causaron la muerte de mi hija, sino que aniquilaron mi futuro con ella. Nunca podré verla casada, ni tener nietos.

No soy una persona malvada y vengativa… pero lo que ustedes hicieron… espero que nunca puedan perdonarse, y que jamás puedan olvidar el nombre de Cassidy Trevan.

Tienen su sangre en las manos y será así por el resto de sus vidas.

El bullying mató a mi hija.

El bullying debe ser tomado en serio.

Por favor, compartan”.

Linda Trevan.

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